FOTOGRAFÍA

Sólo es necesario un despertar fuera de lo común y la voluntad de capturar a quienes la luz muestra. Luego, experimentando, esa luz se transforma a voluntad, sin miramientos, sólo pensando en el resultado final.

FOTOGRAFÍA

Sólo es necesario un despertar fuera de lo común y la voluntad de capturar a quienes la luz muestra. Luego, experimentando, esa luz se transforma a voluntad, sin miramientos, sólo pensando en el resultado final.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LUZ CAPTURADA

En el Instituto, a principios de los 90, descubrí la fotografía, y no en el formato común. El revelado positivo directo en diapositivas me fascinaba desde el primer momento. Aquellos colores, la posibilidad de ampliar las imágenes tanto como el proyector pudiera y también el bajo coste del procesado, hacía que casi toda mi juventud quedara plasmada en miles de sándwiches de plástico y filmina.

Reportajes fotográficos

Lanzarse al mundo de la fotografía familiar fue un reto que parece superado. Bodas, comuniones, fotografía de bebés y niños, con un enfoque personal, sin distracciones aunque con elegancia. Lo importante, la satisfacción propia y ajena al presentar el resultado.

Proyectos fotográficos

Décadas con la cámara al hombro, buscando los rincones merecidos para mi objetivo. Algunas sesiones con el fin de crear un proyecto, y algunas tomas por el simple placer de luego procesarlas. Mucho tiempo bajo el resguardo del disco duro de mi ordenador. Creo que es hora de mostrar todo lo que merece ser compartido.

Foto Restauración

Es una parte de mi pasión por la fotografía: La restauración de fotografías antiguas o deterioradas. Es un trabajo duro, pueden ser horas delante de la pantalla. Todo depende del estado del original, pero merece la pena, sobre todo en el momento de la entrega de la fotografía, la satisfacción y el agradecimiento siempre se recuerda.

Mi historia con la fotografía

Iba ya por los 15 años, tras largos periodos de ahorro, vino la adquisición de la primera cámara de fotos reflex analógica, nada menos que una Zenit 122, una cámara rusa pesada como una sandía, con fotómetro de tres luces y objetivo de 50 mm que hacía unas fotografías de película.