Relatos y micro-relatos escritos para pasar el tiempo

Crónica del castaño

Trepé al castaño y observé sin pestañear. A lo lejos se escuchaban los sollozos de aquellos que aún resistían. La densa fumarada lo cubría todo, y no me permitía divisar la torre del viejo campanario. Aquellos sonidos me estremecían de tal forma que cercaban mi mente y dejaban tras de sí un rastro de infinito pesar. Quería bajar, escapar, pero el viento tórrido que llenaba mis párpados de lágrimas me lo impedía. Pensé que era el fin, pero en verdad, no era más que el principio…

[Microrrelato presentado al Certamen «Relatos en cadena» de La Ser, por Daniel F. Martínez]

La moneda de la muesca en el canto

Dos días estuvo buscando en los alrededores de su humilde hogar la moneda que cayó de su bolsillo. Era una moneda especial, dorada y con una muesca en el canto. Gistor la tenía desde pequeño, y la guardaba para un momento especial. Él sabía que ese momento llegó el día que pudo usarla para hacer la llamada que salvaría la vida de su amigo Kolt. Pocos días después de la tragedia, Gistor encontró la moneda en el bolsillo de la chaqueta ensangrentada de su amigo. Gistor, quizás ahogado en su sentimiento de culpa, enfermó de juicio. Sin embargo, ninguno de los dos podía saber que la moneda nunca serviría para realizar la llamada en la cabina de la calle 5ª, esa muesca del canto lo impedía.

16Mar/12

Hicimos lo que pudimos

“Lo siento, hicimos lo que pudimos”. Pero a mí, algo me parecía extraño. En aquel momento no pude darme cuenta, pero en cuanto vi el cuerpo inerte sobre la camilla, lo tuve claro. Quise acordarme de lo ocurrido, pero algo me lo impedía. En un instante dejé de sentir el blanco habitáculo de la ambulancia, y el intenso gris del cielo nublado lo invadió todo. A lo lejos pude observar mi automóvil en el fondo del barranco. Fue lo último que vi, después de eso, nada más.