Soy geógrafo, amante de la naturaleza, estudioso de los paisajes y fotógrafo de pasión. Era de esperar que un artilugio que hago volar bajo mi control y que me permite capturar desde una perspectiva imposible cada mínimo detalle del paisaje que observo, hiciera que los drones se convirtieran para mi de una simple curiosidad a una necesidad.

No nos engañemos, no son juguetes, a excepción de mi primer dron comprado a finales del 2018, un Eachine E58, que, aunque se volara muy bién, sí que era un juguete por sus características y calidad. Pero al poco de comprarlo, tuve en mis manos la oportunidad de probar algo más serio, un DJI Spark, con grabación de vídeo en Full HD y un control que me ponía los pelos de punta. A las dos semanas de probarlo ya tenía el mío. Y vaya si le di provecho, creo que he podido volarlo, allí donde se puede, en casi toda la Región de Murcia. Durante un año, y a pesar de que su batería no daba para mucho disfrute, pude volarlo durante más de 142 kilómetros en total.

DJI Mavic PRO

He aprendido mucho en este tiempo sobre el mundo de los drones y lo polémicos que son, y lo restrictivo de la legislación. Siempre pendiente del mapa de Enaire para saber si allí donde quiero ir puedo volar, y demasiados veces llevándome decepciones.

Un año con el Spark y ha llegado la hora de subir de nivel. Mi nuevo DJI Mavic Pro son palabras mayores. Aunque aún no he exprimido todo lo que da de si, debido al confinamiento, estoy seguro de que lo disfrutaré tanto como si estuviera montado en su lomo.

Sois y seréis testigos de todos mis vuelos, espero que os gusten tanto como a mi.

Mi primer vuelo con el DJI Mavic Pro

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